Unigénito

El término «Unigenitus» aparece en el Misal para referirse a Cristo en cuanto Hijo de Dios. Esta palabra había sido traducida por «Hijo único». Sin embargo, «Hijo único» no recoge plenamente los matices de «Unigenitus».

«Hijo único» puede utilizarse para referirse a una familia que solo tiene un hijo, sea varón sea mujer. Pero también puede usarse para señalar al único hermano varón, en un conjunto de hijos que todos son mujeres excepto él. O cuando en una familia que estaba formada por varios hermanos, todos han muerto menos uno, siendo entonces éste el hijo único que queda.

Ahora bien, cuando decimos que Jesús es el Hijo único de Dios, queremos señalar que es el único, único, que no hay otro, varón o mujer, ni ha habido otros. En palabras del Concilio de Nicea, Jesús es el único Hijo de Dios que ha sido engendrado, no creado, nacido del Padre: «Filium Dei unigenitum, et ex Patre natum ante omnia saecula… genitum non factum, consubstantialem Patri; per quem omnia facta sunt.»

Y el término que mejor manifiesta que Jesús es el único ser, sin que haya otro, que ha sido generado de Dios, teniendo por tanto su misma naturaleza (homoousios), es «unigénito» (único generado). Recordemos que esta definición dogmática surgió para combatir la herejía arriana, que negaba la procedencia del Hijo por generación sino que fue creado por el Padre de una sustancia diferente a la suya, aunque fuera parecida.