Tres caminos de reflexión litúrgica para 2026

La revista Phase. Liturgia – Teología – Pastoral – Espiritualidad prevé tratar el año que viene, 2026, tres ejes temáticos: Eucaristía, vida parroquial y Creación.

El primero de ellos lleva al corazón de la liturgia: la Eucaristía y, más concretamente, el culto eucarístico. En los últimos tiempos estamos asistiendo a formas de devoción que, aunque bienintencionadas, corren el riesgo de desviar la atención del espíritu litúrgico posconciliar hacia un cierto devocionalismo. Y surgen ciertos abusos litúrgicos que tienen como protagonismo milagros eucarísticos o exposiciones del Santísimo personalistas. Con este número, queremos abrir un espacio de reflexión que permita discernir las devociones, superar reduccionismos y redescubrir la Eucaristía como verdadero centro de la vida cristiana.

La liturgia se celebra día tras día

La liturgia en la vida parroquial ocupará la atención de otro de los números de Phase. En la parroquia la liturgia se celebra día tras día y encuentra su expresión más concreta. Por ello, se quiere reflexionar sobre situaciones prácticas como la conveniencia de la homilía diaria en la misa parroquial, el sentido de la celebración de las memorias libres o la celebración comunitaria de sacramentos como la penitencia y la unción de enfermos. También se abordarán los desafíos de las unidades pastorales, tan presentes en la organización eclesial actual. Son cuestiones que, lejos de ser anecdóticas, afectan directamente a la vitalidad de la liturgia en la vida ordinaria de nuestras comunidades.

Jornada de la Creación, 1 de septiembre

Y el tercer tema, de gran actualidad, va a estar dedicado a las implicaciones litúrgicas de la Jornada de la Creación que se celebra cada 1 de septiembre ya que algunos plantean la posibilidad de una expresión litúrgica más explícita. Esta conmemoración invita al compromiso con el cuidado de la casa común. En este contexto es significativo recordar la reciente aprobación de un formulario de misa para el cuidado de la creación, incluido ya entre las misas y oraciones por diversas necesidades del Misal Romano. Con este número queremos ofrecer un enfoque multidisciplinar que permita valorar, con serenidad y perspectiva teológica, la oportunidad o no de las propuestas que están surgiendo en la Iglesia sobre la institución de esta fiesta en el Calendario Romano y la eventual creación de un tiempo litúrgico dedicado al misterio de la creación.

Estos temas recuerdan que la liturgia, en su riqueza, no se reduce a lo ritual, sino que se abre a la vida concreta de las comunidades, al misterio central de la fe y al compromiso con el mundo creado. Confiamos en que los artículos de este ciclo ayuden a suscitar un diálogo fecundo, a abrir nuevas perspectivas y a sostener la práctica litúrgica de nuestras comunidades con renovada esperanza.