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Envía tu Espíritu

02/06/2022

Pentecostés es la fiesta que nos hace llevar a la plenitud el misterio pascual del Señor. Cristo Resucitado da el Espíritu Santo a los apóstoles, tal como había prometido: enviaría un Paráclito (cf. Jn 14,15-16).

En Pentecostés nace la Iglesia. Cuando los apóstoles, reunidos en el día de Pentecostés, reciben el don del Espíritu Santo: «De repente, un ruido del cielo, como de un viento recio, resonó en toda la casa donde se encontraban. Vieron aparecer unas lenguas, como llamaradas, que se repartían, posándose encima de cada uno» (Hch 2,2-3).

En el viento y el fuego se manifiesta la presencia de Dios entre los apóstoles, símbolos de la fuerza y el impulso que reciben para evangelizar y ser testimonios de Cristo resucitado. El miedo dará paso al coraje de los que serán perseguidos, encarcelados e, incluso, martirizados en el nombre de Jesús. Será el signo más visible de la comunión de los discípulos del Maestro, y una gracia recibida del Espíritu Santo.

En la Eucaristía de Pentecostés, oramos en la oración colecta a Dios Padre que santifique a toda la Iglesia, en medio de los pueblos y de las naciones, con el don del Espíritu Santo. Que en este camino sinodal que hace la Iglesia durante estos años, sea el mismo Espíritu Santo el que conduzca a toda la Iglesia.

David Álvarez