Las Completas

Las Completas se rezan como última oración del día, antes del descanso nocturno.

Las Completas empiezan como las otras Horas, con el verso “Dios mío, ven en mi auxilio”, con el “Gloria al Padre. Como era”, y, fuera del tiempo de Cuaresma, con el aleluya.

Después se puede hacer, loablemente, examen de conciencia que, en la celebración comunitaria, se hace en silencio o se incluye en alguna de las fórmulas de acto penitencial que figuran en el Misal Romano. A continuación se canta un himno adecuado.

Después de les primeras Vísperas del domingo, la salmodia consta de los salmos 4 y 133; después de las segundas, del salmo 90. Para los otros días se han escogido salmos que sobre todo despierten la confianza en Dios; no obstante, estos salmos pueden ser sustituidos por los salmos del domingo, para comodidad de los que prefieren recitar las Completas de memoria.

Después de la salmodia tiene lugar la lectura breve, seguida del responsorio “Entre tus manos”; a continuación es dice, con su antífona, el cántico de Simeón “Ahora, Señor según tu promesa”, que es como el culmen de toda la Hora.

La oración conclusiva es la correspondiente al día de la semana.

Se acaba con la bendición “El Señor todopoderoso nos conceda una noche tranquila y una santa muerte”, ni que sea uno solo quien recita las Completas.

Después se dice una de las antífonas de la Virgen. En tiempo pascual siempre es la antífona “Regina coeli”. Además de las antífonas del libro de la Liturgia de las Horas, las Conferencies episcopales pueden aprobar otras.